César y yo disfrutamos de los primeros rayos de sol después del invierno compartiendo una de las escapadas más cortas que hemos hecho: el viaje de San Valentín del Teleférico.
![]() |
| ¡Elegimos la hora justo antes del atardecer, la luz era preciosa! |
No sé qué os pasa por la cabeza cuando pensáis en el Teleférico, pero hasta esta semana yo lo relacionaba más con turismo que con la idea de una cita romántica. Después de la experiencia de este sábado, me alegra decir que estaba equivocada.
Ver la ciudad desde la altura es una curiosa forma de descubrir Madrid, de Pintor Rosales a Casa de Campo. Antes de hacer el trayecto de vuelta, brindamos con una botella de cava y nos tomamos un crepe de chocolate cada uno (¡hay cosas que es mejor no compartir!).
![]() |
| ¡Despegando! |


No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada